viernes, 18 de marzo de 2016
LOS ATARDECERES DE JULIA
LOS ATARDECERES DE JULIA (de Celia Velasco-Saorí @CeliaVelasco1
Una vida marcada por la
infidelidad, el sexo, el amor y la tragedia.
Una novela romántica y cruda,
donde se vivirán momentos de sexo explícito, sin tabúes, que les hará perder el
sentido.
¿Cuántas mujeres se verán
retratadas en esta novela? Muchas, sin duda. ¿Cuántos hombres aprenderán a
conocer mejor los sentimientos más íntimos de una mujer? Todos, tal vez.
Aunque cambien las
circunstancias sociales o vivan en otros lugares, el relato presenta unas
coordenadas existenciales claras y fácilmente extrapolables: matrimonio al que
se llega casi por inercia y en el que no existe pasión. Vida sosegada, hijos
estupendos, tranquilidad económica… Pero todos son logros y éxitos que no
pueden ocultar el sinsentido de una vida que va transcurriendo vacía,
hasta que Julia, en su madurez, tropieza con el amor
verdadero, que es cuando, justamente, más se puede saborear y valorar en
toda su dimensión.
Porque hasta que no se tiene una
edad con bastante recorrido, el alma y la piel no están preparadas para
manifestar la profundidad neta de algunas emociones y pasiones. Eso es lo que
le sucede a la protagonista de esta historia: sencillamente descubre el placer
de sentirse viva, amar y ser amada cuando llega a esa época de su vida.
A lo largo
de esta novela se van sucediendo una serie de tragedias que encogerán el alma
de los lectores. No olvidemos que, en los cuentos literariamente
decentes, no siempre se puede acabar “siendo felices y comiendo perdices”.
martes, 15 de marzo de 2016
DON ISIDORO
Isidoro Mendizábal, don
Isidoro, es un hombre mayor que vive en el ático de un edificio de su
propiedad, y que es todo cuanto le queda de la gran fortuna que poseyó. Se
trata de un personaje cordial, anclado
de manera visceral en su pasado, que al recordarlo va describiendo interesantes
episodios de la historia de España, sin color político alguno, a los que
adereza con entrañables y divertidas anécdotas de su juventud.
Aunque el hilo conductor de
la historia es don Isidoro, la autora, de manera brillante, no deja de dar
protagonismo al resto de personajes, como a Pepa, una de las chicas que comparte el tercer
piso con dos amigas, o a doña Concha, antigua vedette, que vive en el segundo, o al matrimonio del cuarto, inmigrantes que
huyen del fanatismo y la intolerancia, o a los dos chicos del primero, pareja de
hecho, así como a Matilde y Julián, los
porteros que atienden a su casero como a alguien de su familia, sin olvidarnos
de Angustias, la dueña del un club de alterne que don Isidoro frecuenta casi cada
noche, ni del inspector de policía Álvarez, quien interviene en un delicado
secuestro.
De este modo, a través de su
relación con cada uno, don Isidoro nos abre de par en par ese mundo interior
que atesora, demostrando al mismo tiempo que la amistad, la generosidad y la comprensión,
son los ingredientes imprescindibles
para disfrutar de la convivencia en armonía.
Cabe resaltar también la
información que, a través de sus relatos y pensamientos en voz alta, aporta del
Madrid de antaño, sobre todo de sus costumbres y tradiciones, con descripciones
tan detalladas que te darán la sensación de estar viviéndolas como si
estuvieras allí.
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